jueves, 2 de junio de 2011

(19) Adela en casa de Pía

- Mira, Pía. Ésta es mi prima Adela.
- Mucho gusto.
- Igualmente. ¿Aquí me voy a quedar?
- Sí, m'hija. En la curia no hay sitio para ti.
- Pásele, Adela. Siéntase como en su casa.
- Y ánde pongo mis bultos, pué...
- Mire, ésa es mi habitación... Y junto - en la que perteneció a tía Hilda- allí estará usted.
- ¿Y no será que ejpanten? Porque eso de dormir en camas de muertos...
- ¿Cómo crees, prima? Agradece  a Pía que te dará alojamiento...
- 'Ta bueno... ¿Y mis cajas?
- Ahí las acomodamos, Adela, no se preocupe. ¿Son muchas cosas?
- Ya ve... Traje cocos, porque loj que tráin a la ciudá no sirven. También unos tegogolos p'a monseñor.
- ¡Jesús! ¿Y aún estarán buenos?
- Mi ropa... Jabón en polvo...
- ¿Jabón?
- Sí... el de acá no lava.
- ¿Qué más?
- Mi majcota y un regalo.
- ¿Qué mascota?
- La Ernejtina... mi iguana.
- ¡¿Quééé?!
- Viera qué buena es... No deja cucaracha con cabeza.
- ¿Y lo otro?
- Un armadillo.
- ¿De mascota?
- Noooo, ése ej p'hacer unoj tamales bien sabrosos.
- ¡Pobrecito...!
 
 
 
 

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