- Qué se le ofrece, señora?
- ¿Ejtá mi prima Eubolia?
- Salió a unos encargos. ¿Desea esperarla?
- ¿Ujté ej el cura de aquí?
- Jajaja. No, sólo soy uno de los asistentes de Monseñor. Mi nombre es Adrián.
- Mucho gujto, soy Adela.
- Encantado.
- Oiga ¿Y ujté tiene novia?
- ¡Cómo cree! Soy seminarista.
- P'os debería bujcarse una monjita p'a que le haga compañía...
- Mejor, pase a la cocina, ahí puede esperar a su prima.
- Qué bueno, porque tengo que dejar un regalo que traje p'a monseñor.
- ¿Eso que huele tan raro?
- Ha de ser, pué...
- Acomódese ahí en lo que llega Eubolia. Yo voy a seguir con mis ocupaciones. Tengo que enviar un e-mail con urgencia.
- Por mi no se preocupe güerito, aquí me quedo bien tranquila.
Rato más tarde...
- Adela... ¿Qué haces aquí?
- Vine a verte y me abrió la puerta el curita.
- Será uno de los seminaristas. ¿Te dijo que era Adrián?
- Ése mero... Dijo que no sé qué del imel.
- Sí, todo el día se la pasa con el bendito imel.
- Ha de ser. Si es religioso...
- Oye, mientras estuviste sola... ¿No habrás estado hurgando en la curia, verdad?
- Noooooo, prima. Aquí m'estuve sentadita, mirando los tegogolos.
Este blog comenzó con ideas personales, microcuentos, e historias diversas. Al paso del tiempo, unos relatos empezaron a enlazarse con otros y los personajes cobraron vida propia; si bien, me cuesta transcribir su forma de hablar y elegir sus aventuras (tienen muchas más de las que escribo). Tal como va, se está configurando una “blogonovela” (versión electrónica de los populares folletines del siglo XIX). Si a alguien le divierte este blog que lo exprese, y -sinó- que calle para siempre...
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