- ¡Adrián!
- Mande, Monseñor.
- ¿Ya enviaste el e-mail a Roma, recordándole a Monsignore Lamprea que el Obispo Diocesano ya superó -con creces- la edad canónica para ser titular?
- Es la quinta carta que despacho.
- Esos burócratas vaticanos... No tienen respeto por mi trabajo pastoral. Parece que me quieren de coadjutor in aeternum.
- Por cierto, Monseñor. ¿Doña Lucrecia no es la persona que vino el otro día a confesarse? ¿La que lo estuvo llamando repetidas veces y Usted se negó a responderle?
- Sí, Adrián. ¿Por qué?
- Fíjese lo que dice el periódico de hoy.
- A ver, hijo...
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Villa de las Flores, Ver. 3 de Junio de 2011. De nuestra redacción
Otra muestra de inseguridad
En un brutal atentado a la seguridad pública, fue atacada por una banda de sicarios la conocida y devota señora Doña Lucrecia Zaldívar Batlló y Miramón, dirigente de la Sociedad para la Moralidad y las Buenas Costumbres A.C. El ilícito cometióse a la salida de una renombrada casa de cambio de nuestra ciudad, donde se le acercaron unos presuntos individuos que, luego de asaltarla, le dispararon con armas de alto poder. Se cree que la visita a la negociación se debió a que, la dama en cuestión, debía viajar al extranjero para recibir una condecoración por sus tareas filantrópicas. Al cierre de la edición, aún no se tiene un reporte oficial sobre su estado de salud, ni sobre la identidad de los agresores. Numerosas organizaciones civiles, de corte religioso, han expresado su condena a esta nueva muestra de la inseguridad que impera en nuestro medio, y exigen a las autoridades que se esclarezca de inmediato el delito. Seguiremos informando.
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- Monseñor, ¿qué terrible, no?
- El sacrificio de sus frutos lo veremos en el fervoroso sufrimiento. Ello nos impone la grave obligación de retornar a la unidad.
- ¿Cómo dijo?
- Nada, nada... Pero insiste.
- Insisto... ¿con qué?
- ¡Con el e-mail a Monsignore Lamprea!
Este blog comenzó con ideas personales, microcuentos, e historias diversas. Al paso del tiempo, unos relatos empezaron a enlazarse con otros y los personajes cobraron vida propia; si bien, me cuesta transcribir su forma de hablar y elegir sus aventuras (tienen muchas más de las que escribo). Tal como va, se está configurando una “blogonovela” (versión electrónica de los populares folletines del siglo XIX). Si a alguien le divierte este blog que lo exprese, y -sinó- que calle para siempre...
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