viernes, 10 de junio de 2011

(26) En el hospital

- Pip...pip...pip...pip...pip...pip...pip...pip...pip...
- Enfermera...
- Diga, doctor.
- ¿Cómo va la paciente?
- Igual... Sigue entre la vida y la muerte...
- ¿Dijo algo?
- Sí, doctor: "Las acciones del gordo, son mias...".
- ¿El gordo? ¿Sería su amante? Ya ves lo que dice el periódico...
- Quién sabe...

De pronto, Doña Lucrecia entra en una especie de embudo oscuro, y al fondo: La Luz. Siente que de las sombras surgen figuras siniestras. Se imagina que la quieren arrastrar hacia las penumbras. Destaca una... Su "amiga" Catalina la jala de un brazo hacia el abismo profundo. Hace un esfuerzo por recuperarse y sólo acierta a murmurar:

- El obispo... el obispo...
- ¡Pobre mujer, doctor! ¡Se vé que quiere los Santos Óleos!
- Avisemos a Monseñor que lo reclama. ¡Que traiga el Viático!

...

- Pase por aquí.
- ¿Donde está la moribunda a quién daré la santa Unción de los Enfermos...?
- En esa cama, Monseñor.
- ¡Déjenme solo!
- Por favor no toque nada... Todas las conexiones son vitales para ella.
- Mi asistencia será sólo espiritual y pastoral.
- Gracias, Monseñor.

Minutos después...

- (Me falta el aire... Auxilio... ¡Basta, Catalina. No me jales! No... Nooo... Noooooooo...).
- Pip... pip...pip...pip...pip... Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...
 
 

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