miércoles, 22 de junio de 2011

(34) El primer milagro

- ¿Ya cerró la puerta, Adela?
- Yaaaaaa, Pía... Ejtas locas me tráin emputada, coño. No se querían ir...
- ¡Pero ha sido todo un éxito!
- ¿P'oj, qué le dije?
- Llegaron en tropel, y se tragaron el cuento de las lágrimas... Bueno,  en otro momento, yo hubiera reaccionado igual...
- ¿Ya vió la cantidá de velas que nos pusieron? Ejto parece iglesia, chingao.
- Cómo será, que se corrió la voz y vino gente de las colonias cercanas...
- Se me hace que vamoj a tener mucho trabajo.
- Lo que sí me dió miedo es cuando a la vecina de la vuelta le dió el ataque.
- ¡Cállese! Yo creí que ibamoj a tener que llamar a una ambulancia.
- Menos mal que el marido estaba presente.
- Pobre hombre... Más se asustó cuando una niña empezó a gritar: "¡¡¡La Virgen Santa se la lleva!!!". Seguro creyó que se le moría.
- El escándalo que se armó.
- ¡Y cómo echaba ejpuma por la boca!
- La salvó la vecina de junto. Tantito alcohol en la frente y reaccionó.
- Sí, menoj mal...
-  A todo esto...¿Qué tal fué la recaudación?
- No sé... ¿Por qué no abrimoj la lata?
- A ver...
- ¡Oiga, eso ej un dineral!
- ¡Bendito sea Dio... Digo... el Óxil!
- ¿Y quién ej el óxil, ése?
- El que nos ayuda, Adela.
- Ah, bueno...
- Ya que tenemos recursos, mañana vamos a comprar un botiquín de primeros auxilios.
- Sí, p'a que no noj agarre dejprevenidaj, pué...
 
 
 

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