miércoles, 18 de mayo de 2011

Legado

¿Se preguntarán los jóvenes por qué el disco duro de la computadora se llama "C:"? ¿Sabrán por qué no "A:" o "B:"? ¿Y por qué se le dice "disco duro" o "disco rígido"? ¿Acaso pudiera haber "discos blandos"?
 
 
 
 

domingo, 15 de mayo de 2011

(5) Pía y los pastores

-Yo creo que fueron los albañiles, Eubolia.
-Pero si ellos estuvieron un día antes que desapareciera la custodia, Pía. ¿Crees que vinieron de noche?
-¡Seguro Eubolia! Ya ves que se mueven como gatos...
-¡Jesús! Qué peligro m'hija...
-¿Y monseñor se enojó mucho?
-Náááááá. Ni se enteró. Como él anda tan ocupado...
-Mejor así.
-¿Cómo?
-Sí... Mejor así. No sea que te culpe de la pérdida Eubolia.
-¡Ni Dios lo mande!
-P'os si...
-Oye, ¿por qué has dejado de venir a las actividades pastorales?
-Ando bien rara, Eubolia.
-¿Y eso?
-No sé... Tengo muchas dudas.
-¿Sobre?
-Mira... "Actividad pastoral". "El pastor nos guía". "Sigamos al pastor".
¿No se te hace terrible?
-¿Por qué Pía?
-¿Qué hacen los pastores, pues?
-P'os llevarte, conducirte, guiarte.
-Sí, claro. Te llevan a comer pasto...
-¡Exacto!
-Te cuidan de los lobos ¿no?
-No podrías decirlo mejor.
-Después te trasquilan. Y -cuando ya no les sirves- te comen
asada.
-...
-¡Ah verdad...!
-Nunca lo vi así, Pía.
-No. Si éstos no disimulan... Te lo dicen con todas las letras... Sólo que una anda ciega.
 
 
 
 

sábado, 14 de mayo de 2011

Menos por menos

Al diablo le gusta la maldad y la traición. Si sus acólitos lo traicionan rezándole a dios. ¿Le dará gusto que sean malos con él?



 

viernes, 13 de mayo de 2011

Catemaco 2

Lago. Sombra. Miedo. ¡Espanto!

¿Hombre? ¿Mujer? Ninguno.

¿Bestia? ¿Criatura? Ambas.

¿Día? ¿Noche? Tinieblas.

Comienzo... Bombeé. Defiendo. Bombeé. Ceniza. Bombeé. Ató.

Pizarra. Saná. Escala. Saché. Potencia. Salí. Pinchó.

Tijera. Teté. Aguja. Tachá. Muñeco. Surcá. Bombeé.

Maldigo. Caé. Maldigo. Caí. Maldigo. Caé ¡Cayó!

¿Entonces? Paciencia...

¿Tiempo? Corto... ¡Murió!


viernes, 6 de mayo de 2011

(4) Un día en la vida de Eubolia

¡Monseñor! Pase, pase. ¿Cómo amaneció Monseñor? Mire, aquí le dejé su chocolatito y sus galletas de anís. Si me necesita, le voy a estar planchando los encajes. Ya sabe. Lo-que-se-le-ofrezca, Monseñor.

Pinche viejo retacón y engreído... ya me tiene harta con su salmodia... Eubolia esto, Eubolia aquello, Eubolia, “límpiame el faralá de la sotana, que no se ve bien acardenalado”. Desgraciado... Apenas es obispo y ya se siente cardenal, el muy faraute. Piensa que como vive en el blocao curial ya la hizo. Creerá que soy tonta. Pero, no cabrón. Seré bruta e inorante pero bien me doy cuenta que se pavonea como manucodiata delante de los seminaristas. Con ojos de huillín y voz de jarope, les dice que así como el señor caminó sobre las aguas, ellos tienen que hacerlo por la restinga. Quién sabe cuántas cosas más les contará al oído, que los hace ruborizar. Y eso que me hago pendeja cuando en su recámara encuentro...

¿Cómo dice Monseñor? ¿Qué traiga qué? ¿Y ande está? ¿Entre el ahuacal y el bambudal? A ver si no se me alborotan las gallinas que están culecas... Pero descuide, Monseñor, que mis friegas de saúco le componen la sinovia de las rodillas luego, luego. ¡Si usté es un santo!

 
 


jueves, 5 de mayo de 2011

La confesión

Al cabo de varias semanas de catecismo ya estamos acomodados, en una larga fila, para confesarnos antes de nuestra primera comunión. Aprendimos muchas cosas. Por ejemplo que los pecados veniales nos conducen al purgatorio, un sitio horrible. Pero que uno solo, ¡uno! de carácter mortal nos llevará derechito hasta la eterna condenación entre las llamas del infierno. También nos contaron que los judíos, como no creen en Dios, han recibido muchos y muy merecidos castigos. Hecho que les seguirá sucediendo a menos que se conviertan a la Fe Católica, Apostólica y Romana. Y lo peor, que todos los partidarios de la enseñanza laica (que no sé bien qué es, pero suena muy feo) son unos comunistas que quieren que el estado se haga cargo de nosotros y nos separen de nuestras familias. Por suerte, todos nosotros somos partidarios de la enseñanza libre.

Luego de formarnos en el gran patio del colegio nos hacen pasar a la capilla por una entrada lateral. En la semioscuridad interior apenas puede distinguirse la tenue luz de las velas junto a las imágenes dolientes, acostadas sobre terciopelo púrpura, en grandes urnas de cristal. Las monjas del coro, que apenas asisten dos veces a la semana, salen de pronto como si hubieran visto entrar al diablo. Velozmente, arrastrando las sandalias las sigue el hermano Paulino, nuestro catequista, quien cierra bruscamente el portón que da a la calle. Es raro, porque sólo somos niños de seis o siete años que, por el susto, estamos más serios y callados que nunca.

A diferencia de lo que esperábamos, no usaremos esa especie de ropero que tiene una reja lateral. Por el contrario, a la vista todos y en medio del pasillo está sentado un viejo sacerdote a cuyos pies deberemos arrodillarnos para reconocer nuestras faltas.

A medida que avanza la cola apenas puede distinguirse el bisbiseo que proviene del niño y del cura inclinado sobre él. ¿De qué hablarán? ¿A mi qué me irá a preguntar? Por las furtivas miradas de los que aguardamos en orden, todos pensamos más o menos lo mismo. Los que ya terminaron se retiran cabizbajos, como si los hubieran regañado, y se dirigen en forma dispersa a los reclinatorios donde rezan en silencio.

Finalmente ¡Jesús! es mi turno. Con temor me acerco lentamente y el Padre me señala perentorio que me hinque, quedando mi cabeza tan sólo a unos centímetros por encima de sus rodillas. De cerca la sotana huele a humedad, a ropa vieja o sucia, yo qué sé.

- Ave María Purísimaaa...

No levanto la vista pero no puedo dejar de fijarme en las manchas oscuras que tachonan las nacaradas y huesudas manos. Luego de lo que me parece un siglo respondo a la fórmula aprendida:

- Sin pecado concebida.
- ¿Cuánto hace que no te confiesas?
- Hoy es mi primera vez, Padre.
- ¿De qué pecados te acusas?
- Ehhh... Mhhh... No sé...
- Vamos, vamos... Durante el acto de contrición habrás recordado tus malas acciones...

De pronto me encuentro buscando, como en un catálogo, la lista de pecados posibles. Alguno debo encontrar rápido para salir del trance. Elijo uno bonito, que -según el caso- hasta pudiera resultar venial.

- Mentí, Padre.
-Ajá... ¿Qué mááás?

De vuelta al catálogo. Debo escoger otro... Rápido, otro...

- Tuve pensamientos impuros.
- Ya...

De pronto, el cura se inclina sobre mi. Puedo sentir el resoplido de su respiración detrás de mi oreja. Casi en un susurro, con un tono profundo, como si estuviera solicitando un favor, me pregunta:

- Y... ¿Te has tocado entre las piernas? ¿Eh...?
- ...

No sé qué decir. Todos los días al ponerme o quitarme los pantalones me toco las piernas, es imposible evitarlo. También cuando me baño... ¿Cómo me lavo si no puedo tocarme entre las piernas? De otro modo, la mitad de afuera me quedaría limpia y la de adentro sucia... El hermano Paulino nunca nos dijo que fuera un pecado...

- ¿Por fin? ¡¿Te has tocado?!
- Creo que sí, Padre.

De pronto sus manos se crispan. La voz del sacerdote aumenta y se vuelve dura. Aunque no puedo verlo, siento su mirada severa clavada en mi cabeza. Quisiera poder salir corriendo de allí.

- ¿Y no sabes que ése es un gran pecado? ¿Un acto que ofende muchísimo a Nuestro Señor?
- ...
- Piensa que cada vez que te tocas es como si lo volvieras a crucificar. ¿Eso quieres? ¿Que el Señor sufra nuevamente en la cruz por los actos impuros de tu asquerosa concupiscencia? ¿Eh?
- Si...
- ¡¿Cómo que sí?!
- Digo... No, padre.
- Espero que dejes entrar en tu corazón al arrepentimiento y -en consecuencia- no lo vuelvas a hacer nunca más. ¿Entendiste?
- Si, Padre.
- En penitencia rezarás diez padrenuestros y quince avemarías. ¿Quedó claro?
- Si, Padre.
- Ego te absolvo in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti.
- Amen.
- Ve con Dios.

Me alejo cabizbajo hacia el reclinatorio más cercano al altar. Rezo distraído el castigo encomendado. Debería estar feliz. Libre de pecado podré recibir la Sagrada Eucaristía por vez primera.



martes, 3 de mayo de 2011

¿Siglo XXI?

Noticias de hoy:

* Cenicienta se casa con el príncipe.
* Un polaco muerto hace milagros mediante un frasquito con sangre.
* Un certero tiro en la frente acaba con el malo de la película.