sábado, 21 de mayo de 2011

(7) Lupita Cassandra, consultora

- ¡Lupita Cassandra! ¡Ven a saludar a tu tía!
- ¡Vooooy!

- Oye güey, te dejo. Acaba de llegar la prima de mi jefe y me están llamando.
- ¡No mames güey! ¿Qué chingaos querrá la ruca?
- Sepa, güey... Pero ya ves que mi jefa también se pone nerviosa cuando viene. No para de hablar de la iglesia, de que no me controlan, que ando perdida y la chingada.
- ¿'Tons qué güey? ¿Nos vemos a la noche con la banda?
- ¡Claro güey! Esa tocada no me la pierdo por nada, güey.
- Oye Cassandra... ¿Tendrás unas sabanitas? Porque a mi se me acabaron y no encontré de las buenas. Traigo unas colitas de borrego de puta madre.
- Seguro, güey. Al rato te veo. ¡Cómo me caga esta pinche ruca!
- Tranquila, güey... Ahí nos vidrios.
- Bye.

- Lupita, m'hija... ¿Cómo has estado?
- Bien, tía. ¿Y Usted qué dice? Mucha iglesia, supongo.
- No, m'hija. Las cosas últimamente han cambiado.
- (¡...!)
- Pero ahora no quiero hablar de eso... Tengo una consulta que hacerte.
- ¡¿A mi?!
- Sí, m'hija. Fíjate que una amiga...
- La tal Eubolia, supongo.
- Ésa mera. Bueno...  el otro día tocó la computadora de monseñor y que se encendió sola. ¿No será lo que dizque es "un virus"?
- Nooooo, tía. Seguro que estaba hibernando.
- ¿Como los osos?
- Jajaja. Algo así, tía. Es como si se quedara dormida...
- ¿A poco?
- Y al tocar el teclado, digamos que se despierta.
- Ahhhhhhh. ¿Y las fotos?
- ¿Qué fotos?
- Las que aparecieron, como obra del demonio, en una casa santa.
- ¡Uchaleeee! Ya me imagino qué tipo de fotos serían...
- P'os no puedo decirte, m'hija. Pero decentes no eran.
- Seguro ahí estaban desde antes, pues. Se olvidaron de apagar la computadora y cerrar todo... Alguien las estuvo bajando, tía. Igual fue el mismísimo obispo.
- ¡Cállate, Lupita! No ves que esto es muy delicado.
- ¿Y quién va a ser sinó?
- No sé... ¿'Tons no es un virus?
- Ni de chiste. Bueno tía, la dejo porque al rato salgo con unos amigos.
- Sí, m'hija. Por cierto, qué bien se te ven las uñas pintadas de negro y esos como... como... eso del pelo, pues.
- ¿Las rastas?
- Eso.
- ¿A poco le parece bien?
- Me gusta, claro.
- Si Usted siempre criticó mi look, tía.
- Las cosas no son como antes, m'hija.


  

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