- Eubolia, te tengo que contar lo que me dijo mi sobrina Lupita Cassandra.
- Dime, pues. ¿A poco es el demonio?
- Nada que ver. Dizque la computadora también puede dormirse.
- ¿Quééé?
- Lo que oyes. Y que así como se duerme, se despierta si la tocan.
- ¿A poco?
- Sí, Eubolia.
- ¿Y las fotos?
- Dice Lupita que alguien las bajó. Que, como no apagaron la computadora del todo, apareció lo último que estuvieron viendo.
- ¡Jesús me ampare!
- Ya ves...
- No puede ser... ¡Ese hombre es un santo!
- ¿Y los seminaristas?
- Tampoco, Pía. Es imposible.
- ¿Seguro?
- Con decirte que el otro día, al levantarme de la siesta medio adormilada, entro a la recámara de monseñor sin golpear la puerta.
- Ajá.
- Oí unos ruidos raros que venían del baño.
- ¿Y?
- Voy de puntillas, para no molestar, claro. ¿Y qué crees?
- Me tienes en ascuas, Eubolia.
- Estaban los dos seminaristas sentados, con los pantalones arremangados y las piernas al aire.
- Ajá. ¿Y?
- Monseñor, humillado, de rodillas frente a ellos, les estaba lavando los pies y
besándoselos.
- ...
- ...
- ¿Como en semana santa?
- ¡Eso mero!
- Caray...
- Seguro estaban practicando...
- Ahhhhhhhh.
- Por eso te digo... Todos son unos benditos del Señor.
- ¿Sí, verdá?
Este blog comenzó con ideas personales, microcuentos, e historias diversas. Al paso del tiempo, unos relatos empezaron a enlazarse con otros y los personajes cobraron vida propia; si bien, me cuesta transcribir su forma de hablar y elegir sus aventuras (tienen muchas más de las que escribo). Tal como va, se está configurando una “blogonovela” (versión electrónica de los populares folletines del siglo XIX). Si a alguien le divierte este blog que lo exprese, y -sinó- que calle para siempre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario